
La torre de Felipe el Bueno (Tour Philippe le Bon) es la torre de 46 metros que se alza sobre el Palacio de los Duques de Borgoña, en el centro de Dijon. El duque Felipe el Bueno la mandó construir hacia 1450–1460, cuando Dijon era la capital de uno de los estados más ricos de Europa. Todavía puedes subir sus 316 escalones hasta la terraza, en visita guiada, para ver los tejados del casco antiguo.
La torre de Felipe el Bueno de un vistazo
- Dónde: dentro del Palacio de los Duques de Borgoña, entre la Place de la Libération y la Place des Ducs, en el casco antiguo de Dijon.
- Construida: entre 1450 y 1460 aproximadamente.
- Autor: construida para Felipe el Bueno, duque de Borgoña.
- Qué es hoy: una torre mirador a la que solo se sube en visitas guiadas reservadas en la oficina de turismo de Dijon; el resto del palacio alberga el ayuntamiento y el Museo de Bellas Artes.
- Tiempo necesario: unos 45 minutos para la subida guiada, más el tiempo para el museo y las plazas de alrededor.
La atalaya de un duque sobre su capital
Felipe el Bueno gobernó Borgoña de 1419 a 1467. Entre herencias y conquistas, sus tierras iban de Borgoña a los Países Bajos, y en 1430 fundó la Orden del Toisón de Oro. En Dijon amplió el palacio que su familia reconstruía desde la década de 1360 y añadió esta torre, en el lugar de una torre de vigía del siglo XII que a su vez se levantaba sobre una antigua torre galorromana. Oficialmente era una torre de vigilancia; en la práctica, una exhibición del poder ducal, visible desde muy lejos de la ciudad.
Tras la muerte del último duque Valois, Carlos el Temerario, en 1477, el ducado pasó a la corona francesa. El palacio se convirtió en sede de los gobernadores reales y de los Estados de Borgoña y, a partir de la década de 1680, recibió la fachada clásica y la plaza semicircular diseñadas por Jules Hardouin-Mansart, el arquitecto de Versalles. La torre medieval sobrevivió a las obras; en el siglo XVIII incluso se usó como observatorio astronómico. Hoy el palacio alberga el ayuntamiento de Dijon y el Museo de Bellas Artes.
Qué observar
- La torre desde la Place de la Libération: la sobria torre medieval que asoma tras la fachada del siglo XVII deja claro que el palacio clásico envuelve otro mucho más antiguo.
- La escalera de caracol: 316 escalones, sin ascensor, hasta la terraza. Las salas interiores de la torre no se visitan.
- La vista desde arriba: un panorama de 360° sobre el casco antiguo, los tejados de teja vidriada de Borgoña y el campo que rodea Dijon.
- La Tour de Bar: la torre más antigua y achaparrada del palacio, empezada bajo Felipe el Atrevido a partir de 1365. Debe su nombre a Renato de Anjou, duque de Bar, a quien Felipe el Bueno tuvo prisionero aquí en 1431–1432. Solo se ve desde fuera.
- Las cocinas ducales, dentro del Museo de Bellas Artes, con sus enormes chimeneas: un raro testimonio de la vida cotidiana de la corte ducal.
Un prisionero en la Tour de Bar
La mejor historia del palacio está en la Tour de Bar. Renato de Anjou, duque de Bar y más tarde rey de Nápoles, fue capturado luchando contra Borgoña y estuvo encerrado en la torre de julio de 1431 a mayo de 1432. Quedó libre un tiempo dejando a dos de sus hijos como rehenes, tuvo que volver en 1434 y no fue liberado hasta 1436, tras pagar un fuerte rescate. Renato se hizo famoso después como mecenas.
Consejos para tu visita
- Reserva con antelación en la oficina de turismo de la Rue des Forges: las visitas son guiadas, en francés e inglés, y los grupos son pequeños, así que los días de mucha gente las plazas se acaban.
- Elige un día despejado. La vista es el motivo para subir, y la bruma o las nubes bajas se llevan casi todo.
- Ve ligero de equipaje: los escalones son empinados y no hay dónde dejar maletas ni carritos. La subida no es apta para personas con movilidad reducida.
Cerca
- Place de la Libération: la plaza semicircular frente al palacio, con chorros de agua integrados en el pavimento, mejor vista desde las escaleras del palacio.
- Museo de Bellas Artes: en el propio palacio, con las tumbas ricamente esculpidas de los duques Felipe el Atrevido y Juan sin Miedo.
- Notre-Dame de Dijon: la iglesia gótica del siglo XIII a pocos minutos a pie, con su reloj del Jacquemart y la pequeña lechuza de piedra en el muro exterior que la gente toca para tener suerte.
- Rue des Forges: una calle de antiguas casas de comerciantes justo detrás del palacio, donde se reserva la subida.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
