En el corazón histórico de Oxford, ciudad sinónimo de academia y tradiciones ancestrales, se alza un hito que revolucionó el concepto mismo de museo. La Universidad Museo Ashmolean de Oxford, fundado en 1683, tiene el honor de ser el primer museo público de Gran Bretaña y el primer museo universitario del mundo. No es una mera colección estática de objetos, sino una institución dinámica que cuenta la historia de la creatividad humana a través de milenios y culturas. Desde las civilizaciones antiguas hasta las obras maestras modernas, el Ashmolean es un tesoro que invita a los visitantes a embarcarse en un extraordinario viaje a través del tiempo.

Un gabinete de curiosidades se convierte en un tesoro público
La historia del Ashmolean no comienza con una gran visión, sino con una curiosa colección. En el siglo XVII, la familia Tradescant, afamados jardineros y coleccionistas, amasaron una vasta colección de "rarezas" botánicas, zoológicas y etnográficas en su museo, conocido como "El Arca". Esta colección, un auténtico gabinete de curiosidades, acabó siendo heredada por Elias Ashmole, un destacado anticuario y alquimista. En 1683, Ashmole donó este notable surtido a la Universidad de Oxford, con la condición expresa de que se albergara en un edificio abierto al público.
Se trataba de un concepto innovador. En una época en que los museos eran colecciones privadas accesibles únicamente a la élite adinerada y culta, la visión de Ashmole puso el arte y el conocimiento al alcance de todos. El edificio original del Ashmolean, en Broad Street (hoy Museo de Historia de la Ciencia), fue un espacio revolucionario, un centro de estudios científicos, conferencias y exposiciones públicas. El principio fundacional sigue siendo el mismo hoy en día: que el conocimiento de la humanidad, que abarca diferentes culturas y épocas, es vital para una sociedad próspera.

Un viaje global a través del arte y la arqueología
El Museo Universitario Ashmolean alberga una colección impresionantemente diversa, organizada en cuatro grandes departamentos: Antigüedades, Arte Oriental, Arte Occidental y la Sala de Monedas Heberden. Sus galerías llevan a los visitantes por un recorrido global, desde el mundo antiguo hasta nuestros días.
Entre los numerosos tesoros del Museo Ashmolean se encuentran objetos de inmensa importancia histórica y artística. La Joya de Alfredo, una magnífica pieza de artesanía anglosajona, es un poderoso vínculo con el rey Alfredo el Grande. Las galerías egipcia y sudanesa albergan una de las colecciones más importantes de escultura y cerámica predinástica fuera de El Cairo, incluidas momias bien conservadas. Para los amantes de las bellas artes, el Ashmolean posee la mayor colección del mundo de dibujos de Rafael, que ofrece una mirada íntima al genio del maestro renacentista.
Las colecciones del museo también incluyen obras de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y J.M.W. Turner, así como objetos de las antiguas Grecia y Roma, Mesopotamia y las civilizaciones islámicas. Las colecciones están en constante evolución, con nuevas adquisiciones y exposiciones temporales que garantizan que siempre haya algo nuevo que descubrir.

Arquitectura, innovación y accesibilidad
El edificio actual del Museo Ashmolean de la Universidad, una gran estructura neoclásica en Beaumont Street, se construyó en 1845. Fue el resultado de la necesidad de más espacio para albergar las florecientes colecciones. Una importante remodelación, concluida en 2009, permitió al museo entrar en el siglo XXI. La renovación, diseñada por el arquitecto Rick Mather, creó un impresionante y moderno interior con nuevas galerías, un restaurante en la azotea e instalaciones de última generación.
Esta transformación no fue sólo estética, sino también de accesibilidad. Hoy, el Ashmolean es totalmente accesible para todos los visitantes, con rampas, ascensores y entrada gratuita a sus colecciones permanentes. Aunque las exposiciones especiales pueden ser de pago, las puertas del museo principal están abiertas a todo el mundo, un guiño a la visión original de Elias Ashmole.
El Ashmolean no es sólo un lugar para ver historia, es un lugar para comprometerse con ella. Es un vínculo vital entre el rigor académico de la universidad y la curiosidad intelectual del resto del mundo, un verdadero testimonio del poder del arte y los objetos para conectarnos con nuestra historia humana común.

Búsqueda del tesoro y visita autoguiada por Oxford
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