La Piedra del Kilómetro Cero sirve de recordatorio histórico del pasado de la ciudad. Durante siglos, Copenhague, como muchas ciudades europeas, estuvo rodeada por un cinturón de murallas y fosos. El acceso a la ciudad se controlaba a través de una serie de puertas que se abrían por la mañana y se cerraban por la noche. Estas puertas -Vesterport (puerta occidental), Nørreport (puerta septentrional), Østerport (puerta oriental) y Amagerport- no sólo eran puntos de entrada, sino también los puntos de partida oficiales de los caminos que salían de la ciudad.
La Piedra del Kilómetro Cero de Copenhague no es un único monumento, sino un conjunto de piedras de granito colocadas en los emplazamientos de estas antiguas puertas de la ciudad. Cada piedra, diseñada por el arquitecto danés Peder Vilhelm Jensen-Klint a principios del siglo XX, conmemora el lugar donde se alzaba una puerta y sirve de marcador simbólico de las carreteras que partían de ella. Las piedras formaron parte de un cambio más amplio a principios del siglo XX, cuando Dinamarca adoptó el sistema métrico decimal, sustituyendo antiguas medidas como millas y pies por kilómetros.

La Piedra del Kilómetro Cero y sus ubicaciones
El más conocido de estos marcadores se encuentra en Rådhuspladsen, o Plaza del Ayuntamiento. Esta piedra, situada junto a la Fuente del Dragón, marca el lugar del antiguo Vesterport (Puerta Occidental). Durante siglos, Vesterport fue la puerta principal para el tráfico y el comercio procedentes del oeste y el sur de Dinamarca, incluidas las principales rutas desde Korsør y Rødby. Esta piedra, erigida en 1925, suele considerarse el "punto cero" más céntrico de la ciudad moderna, ya que Rådhuspladsen es un importante espacio público y nudo de transportes.
Sin embargo, los demás marcadores son igualmente significativos. Una lápida en Nørreport conmemora la Puerta Norte, punto de partida de las carreteras que conducían a ciudades como Frederikssund. Otra piedra en Østerport, cerca de la actual estación de tren, señala la Puerta Oriental, que era la puerta hacia el norte, incluida la carretera a Helsingør. Por último, una lápida en Amagerport señala la puerta que conectaba la ciudad con la isla de Amager, una importante zona agrícola y, más tarde, parte clave de la expansión de la ciudad.

Más que una medida
los Piedra de kilómetro cero de Copenhague son algo más que un marcador histórico de las distancias por carretera. Es una representación física del crecimiento y la modernización de la ciudad. Las piedras se instalaron tras el derribo de las antiguas fortificaciones a mediados del siglo XIX para dar paso a un nuevo desarrollo urbano y a una ciudad más sana y abierta. La retirada de las puertas fue un símbolo de la transformación de Copenhague, que pasó de ser una ciudad confinada y medieval a una metrópolis moderna y expansiva.
Hoy, estas discretas columnas de granito proporcionan un fascinante contexto histórico para el trazado de la ciudad. Son el testimonio de una época en la que Copenhague era una capital fortificada y recuerdan a visitantes y lugareños los límites físicos e históricos de la ciudad. Aunque mucha gente pase por delante de ellas sin pensárselo dos veces, para quienes conocen su historia, las piedras constituyen un poderoso vínculo con el pasado.
Una visita a los distintos Kilómetros Cero es una excelente manera de explorar a pie la historia de Copenhague. Comenzando en la céntrica Rådhuspladsen, se pueden seguir los caminos que antaño conducían fuera de la ciudad, imaginando el bullicioso tráfico y los rituales cotidianos de las antiguas puertas de la ciudad. Estos pequeños y poderosos monumentos fomentan una apreciación más profunda de la rica historia de la ciudad y del perdurable legado de su pasado.

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