
Esta guía presenta tres lugares de la ciudad alta de Luxemburgo que dicen algo sobre cómo se ve el país a sí mismo: el Palacio Gran Ducal, donde trabaja el jefe del Estado; el monumento a los poetas Dicks y Lentz, que dieron al luxemburgués su primera gran literatura y la letra del himno nacional; y el monumento Kaddish, el memorial nacional de los judíos de Luxemburgo asesinados en el Holocausto. Los tres están a pocos minutos a pie unos de otros, entre la Place d’Armes y el borde de la antigua fortaleza.
Palacio Gran Ducal
El Palais Grand-Ducal está en la Rue du Marché-aux-Herbes, en el núcleo antiguo de la ciudad alta. Empezó siendo el ayuntamiento: el anterior quedó destruido en 1554, cuando un rayo hizo estallar un depósito de pólvora y la explosión arrasó buena parte de la ciudad, y el edificio actual se levantó en 1572. Su fachada ricamente labrada, con pequeños torreones y piedra decorada con motivos, suele describirse como renacimiento español, recuerdo del largo periodo en que Luxemburgo perteneció a los Habsburgo españoles.
Tras la Revolución francesa el edificio fue sede del gobierno regional, y en 1890 se convirtió en residencia de los grandes duques, cuando la casa de Nassau-Weilburg subió al trono; en los años siguientes se amplió y restauró. Hoy es el lugar de trabajo oficial del Gran Duque, usado para audiencias, visitas de Estado y recepciones, mientras que la familia gran ducal vive en el castillo de Berg, fuera de la capital. Al lado, en un edificio del siglo XIX unido al palacio, está la Cámara de Diputados, el parlamento luxemburgués.
- El centinela que marcha de un lado a otro ante la puerta principal, un servicio del ejército luxemburgués; el cambio de guardia es una pequeña ceremonia que merece la pena ver.
- La bandera del tejado: cuando ondea, el Gran Duque está en el país.
- Los marcos de ventana tallados y los dos torreones de esquina de la fachada del siglo XVI, de estilo muy distinto a la ampliación más sobria de la derecha.
- Las visitas guiadas al interior solo se hacen en verano, cuando el palacio no tiene uso oficial; consulta las fechas y reserva con antelación.
Monument Dicks-Lentz
En el Square Jan Palach, un pequeño rincón de la Place d’Armes, hay un monumento de piedra a los dos poetas nacionales de Luxemburgo. Edmond de la Fontaine, conocido por su seudónimo Dicks (1823–1891), escribió las primeras obras de teatro en luxemburgués y se le considera el padre de ese teatro. Michel Lentz (1820–1893) escribió la letra del himno nacional, Ons Heemecht, y la canción patriótica De Feierwon, compuesta para la inauguración del primer ferrocarril del país.
El monumento, obra del escultor Pierre Federspiel, es de principios del siglo XX, cuando el luxemburgués todavía se veía a menudo como un dialecto más que como una lengua. Dedicar un monumento en la plaza principal a dos autores en luxemburgués era ya toda una declaración. Hoy el luxemburgués es la lengua nacional del país, y el monumento es uno de los pocos lugares de la ciudad donde verás una frase suya grabada en piedra.
- El león de lo alto, animal heráldico del Gran Ducado, que aparece también en el escudo nacional.
- La figura de un herrero, guiño a la industria del hierro y del acero que enriqueció al país.
- El lema grabado en el pilar, Mir wëlle bleiwe wat mir sinn (Queremos seguir siendo lo que somos), tomado de De Feierwon y citado aún hoy como lema nacional.
Monumento Kaddish
En el Boulevard Roosevelt, al borde de la antigua fortaleza y a un paso de la catedral, está el monumento Kaddish, el memorial nacional luxemburgués a las víctimas de la Shoá. Se inauguró el 17 de junio de 2018, 75 años después de que el último transporte de judíos saliera de Luxemburgo hacia el Este. Se eligió el lugar porque aquí estuvo la primera sinagoga de la ciudad, abierta en 1823.
El memorial es un bloque de granito gris rosado tallado por Shelomo Selinger, escultor franco-israelí nacido en Polonia en 1928, que sobrevivió a nueve campos de concentración y a dos marchas de la muerte. Le puso el nombre del Kaddish, la oración judía por los muertos. En mayo de 1940 vivían en Luxemburgo unos 4.000 judíos, muchos de ellos refugiados de Alemania, Austria y Europa del Este; la mayoría tuvo que huir o fue deportada, y solo unos pocos sobrevivieron en el país.
- La propia superficie de la piedra: Selinger cinceló y martilleó su propia oración en el granito mientras lo trabajaba.
- La inscripción en francés: Pour les Juifs du Luxembourg assassinés par les Nazis 1940-1945 (Por los judíos de Luxemburgo asesinados por los nazis 1940-1945).
- Es un lugar de memoria: habla en voz baja y no te subas ni te sientes en la piedra.
Cómo verlos en un solo paseo
Empieza en la Place d’Armes, llena de terrazas, y busca el monumento Dicks-Lentz en el rincón del Square Jan Palach. Sigue hasta la Place Guillaume II, que los luxemburgueses llaman Knuedler, con la estatua ecuestre de Guillermo II, rey de los Países Bajos y gran duque de Luxemburgo, y luego a la Rue du Marché-aux-Herbes para ver el Palacio Gran Ducal. Desde allí continúa hacia la catedral de Notre-Dame y la Place de la Constitution, y sigue el Boulevard Roosevelt hasta el monumento Kaddish, donde la ciudad alta se encuentra con las murallas de la antigua fortaleza sobre el valle del Pétrusse.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
