
El Eiserner Steg, la pasarela de hierro, lleva a los peatones sobre el río Meno entre el casco antiguo de Fráncfort y Sachsenhausen. Se construyó en 1868–1869 no por el ayuntamiento, sino por los propios ciudadanos, que fundaron una sociedad y la pagaron con acciones. Hoy sus barandillas están cargadas de candados del amor y en su estructura de acero hay escrito en griego un verso de la Odisea de Homero.
El Eiserner Steg de un vistazo
- Dónde: sobre el Meno, desde el Fahrtor, junto al Historisches Museum cerca del Römerberg, hasta la Schulstraße en Sachsenhausen.
- Construido: abierto por primera vez en 1869; sustituido por un puente más alto y ancho en 1911–1912; volado en 1945 y reconstruido en 1946.
- Autor: el primer puente lo diseñó el ingeniero Peter Schmick.
- Qué es hoy: una pasarela peatonal de unos 170 metros, de vigas de celosía de acero remachado sobre dos pilas, y uno de los miradores favoritos de la ciudad.
- Tiempo necesario: 10–15 minutos para cruzarlo y pararte a mirar.
Un puente pagado por quienes lo usaban
Hacia 1860 la población de Fráncfort había crecido mucho, pero el puente medieval, el Alte Brücke, seguía siendo el único paso a Sachsenhausen, y el consistorio se negaba a pagar otro. En junio de 1867 un grupo de ciudadanos, muchos de ellos comerciantes, fundó una asociación para construir por su cuenta una pasarela de hierro y vendió acciones de 100 florines. Una sociedad privada levantó el puente desde 1868 y se inauguró el 29 de septiembre de 1869. Quien cruzaba pagaba un peaje de un kreuzer, y el tránsito fue tan grande que la deuda se saldó pronto: el 1 de enero de 1886 el puente pasó a la ciudad.
La primera estructura era baja y pronto estorbó a las barcazas más grandes del Meno. En 1910 una barcaza de carbón se quedó atascada bajo ella, y en 1911–1912 se sustituyó por un puente en voladizo más alto y ancho que copiaba el aspecto del antiguo. En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial la Wehrmacht lo voló, pero en 1946 ya se había reconstruido igual. En una renovación en 1993 se elevó un poco más.
Qué observar
- La inscripción de Homero: un verso en mayúsculas griegas del canto I de la Odisea, ‘navegando por el mar color de vino hacia hombres de otras lenguas’.
- Los candados del amor: miles de candados que las parejas han dejado en las barandillas; parte de ellos se retiraron en 2025 para renovar el cableado eléctrico del puente.
- Las vigas de acero: las celosías remachadas del puente de 1912, hechas para conservar el aspecto del original del siglo XIX.
- El skyline: mira río abajo hacia las torres de los bancos que se alzan detrás de la vieja orilla.
- La torre de la catedral: del lado del casco antiguo, la torre de arenisca roja de la catedral de Fráncfort asoma sobre los tejados.
Un verso de la Odisea
Las palabras griegas del puente proceden del pasaje de la Odisea en que la diosa Atenea, disfrazada de viajero, dice que navega por el mar color de vino hacia hombres de otras lenguas. En una ciudad donde conviven personas de todo el mundo, y donde el comercio siempre ha cruzado el río por este punto, la cita suele leerse como un saludo a los forasteros.
Consejos para tu visita
- Ven al atardecer o de noche, cuando el skyline se ilumina y se refleja en el Meno.
- Cruza del casco antiguo a Sachsenhausen y vuelve por los paseos de la orilla para ver el puente desde abajo.
- Si traes un candado, ponlo solo donde ya haya otros y nunca tires llaves ni objetos al río.
Cerca
- Römerberg: la plaza del casco antiguo con el Römer, el ayuntamiento de Fráncfort, a pocos minutos a pie del puente.
- Historisches Museum: el museo de historia de la ciudad, justo en el extremo del puente del lado del casco antiguo.
- Catedral de Fráncfort: la iglesia gótica donde se elegía a los reyes alemanes y más tarde se los coronaba, a un corto paseo al norte.
- Museumsufer: la hilera de museos en la orilla de Sachsenhausen, entre ellos el Städel.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
