
El Brückenaffe, el ‘mono del puente’, es un mono de bronce en el extremo del Puente Viejo de Heidelberg que da al casco antiguo, justo al oeste de la puerta medieval del puente. Pone un espejo delante de todo el que se le queda mirando, una broma que viene de un mono de piedra que ya estaba en el puente en el siglo XV. Los visitantes le frotan el espejo, los dedos y los ratoncitos de al lado para tener suerte.
El Brückenaffe en resumen
- Dónde: en la orilla del casco antiguo, al principio del Puente Viejo (Alte Brücke), junto a la puerta del puente, al final de la Steingasse.
- Creado: el bronce actual se diseñó en 1977 y se colocó en 1979; ya había un mono en el puente en el siglo XV.
- Autor: el escultor Gernot Rumpf, por encargo de la asociación Alt-Heidelberg.
- Qué es hoy: una de las paradas para fotos favoritas de Heidelberg y un amuleto de la suerte, pulido allí donde la gente lo toca.
- Tiempo necesario: 5–10 minutos, algo más si hay cola para las fotos.
De burlón de piedra a mascota de bronce
En el siglo XV ya se documenta un mono en el Puente Viejo: una figura de piedra en la torre de un puente anterior; dibujos antiguos lo muestran junto a la torre del extremo norte del puente, en la orilla opuesta al casco antiguo. Era una figura de burla. Según la tradición, enseñaba el trasero desnudo en dirección a Maguncia, como mensaje a los arzobispos de Maguncia de que no mandaban sobre los príncipes electores del Palatinado, y sostenía un espejo para que los transeúntes se miraran a sí mismos con ojo crítico. El mono desapareció durante la guerra de Sucesión del Palatinado (1689–1693), cuando se destruyó la torre.
El verso que acompaña al mono es del escritor del siglo XVII Martin Zeiller. Más o menos: ‘¿Por qué me miras boquiabierto? ¿No has visto nunca al viejo mono de Heidelberg? Mira a tu alrededor y encontrarás muchos más como yo.’ En 1977 la asociación Alt-Heidelberg encargó un mono nuevo a Gernot Rumpf, y su bronce se colocó en 1979, esta vez en el lado del casco antiguo. Rumpf mantuvo el espejo y el trasero desnudo, pero cambió el gesto: su mono extiende el índice y el meñique, un viejo signo contra el mal de ojo.
Qué observar
- El espejo en su pata izquierda, pulido por miles de manos: tocarlo trae riqueza, según dicen.
- La pata derecha con el índice y el meñique extendidos: tócalos y, según la tradición, volverás a Heidelberg.
- Los ratoncitos de bronce a su lado, la firma de Rumpf: acariciarlos promete muchos hijos.
- El anillo en la pata trasera y el trasero desnudo, símbolos de vanidad y lujuria, justo los vicios de los que el mono debía burlarse.
- La cabeza hueca: los visitantes meten la suya por detrás, de modo que en la foto su cara aparece en lugar de la del mono.
- El verso de Martin Zeiller, expuesto junto a la estatua.
El Puente Viejo a su espalda
El puente que vigila el mono se construyó en 1786–1788 con arenisca roja del Neckar bajo el príncipe elector Carlos Teodoro, por eso su nombre oficial es Karl-Theodor-Brücke. Antes hubo varios puentes de madera, muchos arrastrados por el hielo. El 29 de marzo de 1945 las tropas alemanas en retirada volaron tres de sus arcos, que se reconstruyeron tras la guerra. Busca las estatuas de Carlos Teodoro y de la diosa Minerva sobre los pilares, y la puerta medieval del puente con sus dos torres blancas, que formaba parte de la muralla.
Consejos para tu visita
- Ven temprano por la mañana o por la tarde-noche: a mediodía suele haber una pequeña cola para hacerse fotos con el mono.
- Toca el espejo y los dedos con cuidado, y no te subas a la estatua ni al pretil del puente.
- Camina hasta el centro del puente y date la vuelta para la vista clásica de la puerta, los tejados del casco antiguo y el castillo en la ladera.
- Cruza el río y sube por el Schlangenweg hasta el Camino de los Filósofos para ver desde arriba el puente y todo el casco antiguo.
Cerca
- Castillo de Heidelberg: la ruina de arenisca roja sobre el casco antiguo, a la que se llega a pie o en funicular desde el Kornmarkt.
- Iglesia del Espíritu Santo (Heiliggeistkirche): la gran iglesia gótica de la Marktplatz, a pocos minutos a pie subiendo por la Steingasse.
- Kornmarkt: la plaza bajo el castillo, con una estatua barroca de la Virgen y una de las mejores vistas de las ruinas.
- Camino de los Filósofos (Philosophenweg): el sendero en la ladera al otro lado del Neckar, con amplias vistas del casco antiguo y el castillo.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
