
La Torre de la Pólvora es la torre redonda de ladrillo de la calle Smilšu, en el borde nordeste del casco antiguo de Riga, junto al parque de la colina del Bastión. Es uno de los últimos restos de las fortificaciones medievales de la ciudad, que llegaron a tener más de 20 torres y puertas. Fíjate bien en sus muros: todavía hay nueve balas de cañón incrustadas en el ladrillo.
La Torre de la Pólvora de un vistazo
- Dónde: Smilšu iela 20, en el límite del casco antiguo junto al Bastejkalns (colina del Bastión), a unos cinco minutos a pie del Monumento a la Libertad.
- Construida: mencionada por primera vez hacia 1330 como torre de la Arena; destruida en 1621 y reconstruida hacia 1650, que es la torre que ves hoy.
- Qué es hoy: parte del Museo de la Guerra de Letonia, cuyas exposiciones ocupan la torre y el ala contigua de ladrillo rojo.
- Tiempo necesario: 10 minutos para el exterior; 1–2 horas si visitas el museo.
De torre de la Arena a Museo de la Guerra
La torre aparece en los documentos hacia 1330 como torre de la Arena (Smilšu tornis), por el terreno arenoso y por el camino que entraba aquí en la ciudad, que todavía se llama Smilšu iela, calle de la Arena. Vigilaba una de las principales entradas por tierra de la Riga medieval. En 1621 las tropas suecas que asediaban la ciudad la destruyeron y solo quedaron los cimientos. Se reconstruyó hacia 1650 con muros de unos 3 metros de grosor y, como dentro se guardaba ahora la pólvora, pasó a llamarse Torre de la Pólvora. La torre reconstruida mide 25,6 metros de alto y 14,3 de diámetro, y tenía 11 cañones.
En el siglo XIX se derribaron las murallas para dejar sitio a los bulevares y al parque del canal, pero la Torre de la Pólvora se conservó. En 1919, poco después de la declaración de independencia de Letonia, se instaló aquí un museo de los fusileros letones; se convirtió en el Museo de la Guerra de Letonia, y antes de la Segunda Guerra Mundial se añadió junto a la torre un edificio de ladrillo rojo. Tras la ocupación soviética de 1940 el museo se cerró y el edificio tuvo otros usos. Con la restauración de la independencia a principios de los años noventa volvió el Museo de la Guerra de Letonia.
Qué observar
- Las balas de cañón: hay nueve incrustadas en los muros exteriores. Da la vuelta a la torre mirando hacia arriba para encontrarlas.
- Las proporciones: una torre redonda y achaparrada, casi tan ancha como alta, construida para aguantar el fuego de artillería más que para ser elegante.
- Las estrechas aberturas y el tejado cónico, que recuerdan que era una torre artillera y no una atalaya.
- El ala del museo de ladrillo rojo unida a la torre, un añadido del siglo XX que intenta armonizar con el ladrillo medieval.
- Dentro, si visitas el museo: exposiciones cronológicas que van de los guerreros medievales a la guerra de independencia letona de 1918–1920 y la Segunda Guerra Mundial, hasta la ocupación soviética y la restauración de la independencia en 1991.
Dos historias sobre las balas de cañón
Las balas son rusas, y los guías de Riga cuentan su historia de dos maneras. Según la primera, alcanzaron la torre durante los asedios rusos de Riga, como el de 1709–1710 que puso fin al dominio sueco sobre la ciudad, y se quedaron clavadas en los gruesos muros. Según la segunda, apenas abollaron los muros y más tarde unos albañiles las incrustaron en el ladrillo como una especie de trofeo. Ningún documento zanja la cuestión, así que disfruta de las dos versiones.
Consejos para tu visita
- El exterior se puede ver gratis a cualquier hora. Ven por la mañana, cuando la calle Smilšu está tranquila, para buscar las balas sin aglomeraciones.
- Para una foto de la torre entera, retrocede hacia el parque de la colina del Bastión; desde la calle estrecha solo se ve una parte.
- Combínala con un paseo corto por la calle Torņa hasta la Puerta Sueca. Juntas muestran lo que queda de las murallas de Riga.
Cerca
- Puerta Sueca (Zviedru vārti): la única puerta que se conserva de la antigua muralla de Riga, abierta en 1698 en la planta baja de una casa, a pocos minutos a pie.
- Cuarteles de Santiago (Jēkaba kazarmas): la larga hilera de cuarteles del siglo XVIII en la calle Torņa, hoy con tiendas y cafés, frente a un tramo reconstruido de la muralla.
- Monumento a la Libertad: el memorial nacional letón con la figura de cobre de Milda sosteniendo tres estrellas, a unos cinco minutos a pie cruzando el parque del canal.
- Los Tres Hermanos (Trīs brāļi): tres casas de mercaderes, una medieval y dos posteriores, una junto a otra en la calle Mazā Pils, el conjunto de viviendas más antiguo de Riga.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
