Esta guía sigue la línea clásica por el Viejo Quebec, desde la Ciudad Alta sobre el Cap Diamant, acantilado abajo, hasta el barrio del Petit-Champlain: la basílica-catedral de Notre-Dame con su Puerta Santa, la Place d’Armes, el Château Frontenac, la Terrasse Dufferin, la escalera Casse-Cou y la Fresque du Petit-Champlain. Están uno junto a otro, todos son paradas de nuestra búsqueda del tesoro, y juntos hablan de fe, gobierno, gran turismo y vida cotidiana en la parte más antigua de la ciudad.
Notre-Dame de Québec y su Puerta Santa
La primera iglesia en este lugar, Notre-Dame-de-la-Paix, se construyó en 1647. La parroquia se fundó en 1664 y en 1674 la iglesia pasó a ser la catedral de la nueva diócesis de Quebec, la más antigua de América al norte de México. Ha sido destruida dos veces. Los cañones británicos la arrasaron durante el asedio de 1759; se reconstruyó a partir de 1766, con un interior hecho a finales del siglo XVIII por la familia de artesanos Baillairgé. En 1874 fue elevada a basílica menor. Un incendio en 1922 dejó en pie solo los muros, y entre 1923 y 1930 se reconstruyó siguiendo los planos y fotografías antiguos.
El 8 de diciembre de 2013 se abrió en la fachada una Puerta Santa, por el 350 aniversario de la parroquia, con la aprobación del papa Benedicto XVI. Es la única Puerta Santa de Norteamérica. Como las de las grandes basílicas de Roma, permanece sellada entre años jubilares y solo se abre durante ellos; la diseñó el escultor de Montreal Jules Lasalle.
- El baldaquino dorado sobre el altar mayor, creado originalmente por el taller Baillairgé en las décadas de 1780 y 1790 y rehecho tras el incendio de 1922.
- La tumba de san Francisco de Laval, primer obispo de Quebec, dentro de la basílica.
- Bajo la iglesia, una cripta con las tumbas de la mayoría de los obispos de Quebec y de cuatro gobernadores de Nueva Francia, entre ellos Frontenac.
Place d’Armes
La plaza junto al Château Frontenac la trazó en la década de 1640 el gobernador Montmagny como plaza de armas para las tropas. Perdió su papel militar tras la construcción de la Ciudadela en el siglo XIX y en 1865 se convirtió en un pequeño parque público. En el centro se alza el Monument de la Foi, de unos 12 metros de altura, de 1916, que recuerda los 300 años de la llegada de los recoletos en 1615. Alrededor de la plaza ves al oeste el antiguo palacio de justicia y la catedral de la Santísima Trinidad, y al sur el Château Frontenac.
- El césped de la vieja plaza de armas, con las torres del Château Frontenac alzándose detrás.
- La Rue du Trésor, el callejón estrecho a un lado de la plaza, donde los artistas cuelgan sus grabados y cuadros.
Château Frontenac
El hotel que marca el perfil de Quebec abrió el 18 de diciembre de 1893. Lo construyó la Canadian Pacific Railway según el proyecto del arquitecto neoyorquino Bruce Price, como uno de los grandes hoteles ferroviarios de Canadá, y lleva el nombre de Louis de Buade, conde de Frontenac, gobernador de Nueva Francia a finales del siglo XVII. Sustituyó al Château Haldimand, una antigua residencia oficial derribada en 1892. El hotel creció por etapas, y su torre central, diseñada por William Sutherland Maxwell, se añadió en 1924.
En 1943 y 1944 acogió las dos Conferencias de Quebec, en las que Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, con el primer ministro canadiense William Lyon Mackenzie King como anfitrión, planearon la estrategia aliada de la Segunda Guerra Mundial. Es sitio histórico nacional de Canadá desde 1981 y hoy funciona como hotel Fairmont.
- Los tejados de cobre verde, las torrecillas y los muros de ladrillo de estilo Châteauesque, copiado después por los hoteles ferroviarios de todo Canadá.
- El patio interior de la entrada principal, que puedes ver sin estar alojado.
Terrasse Dufferin
El largo paseo de madera delante del Château Frontenac recorre el borde del acantilado, muy por encima del San Lorenzo. Se construyó por deseo de lord Dufferin, gobernador general de Canadá, que le dio nombre, y lo inauguraron el 28 de junio de 1879 su sucesor, el marqués de Lorne, y la princesa Luisa. Bajo parte de la terraza están los restos de los fuertes y del Château Saint-Louis, residencia de los gobernadores franceses y luego británicos, que se ven por aberturas acristaladas en el suelo.
- Los seis quioscos a lo largo del paseo, llamados Frontenac, Lorne, Princess Louise, Victoria, Dufferin y Plessis.
- La estatua de Samuel de Champlain en el extremo norte y la vista sobre la Ciudad Baja y, al otro lado del río, Lévis.
- El tobogán de madera del extremo sur, que se usa en invierno, y el inicio de la Promenade des Gouverneurs, un camino pegado al acantilado que lleva hacia las Llanuras de Abraham.
Escalier Casse-Cou (la escalera rompecuellos)
Esta empinada escalera une la Côte de la Montagne con la Rue du Petit-Champlain, en la Ciudad Baja, y es la escalera más antigua de la ciudad: ya existía en la década de 1660. El nombre francés significa rompecuellos. A mediados del siglo XIX los anglófonos empezaron a llamarla Break Neck Steps, y el nombre quedó en ambos idiomas. Junto al pie de la escalera, la Maison Louis-Jolliet alberga la estación inferior del funicular, que sube el acantilado hasta la Terrasse Dufferin.
- La vista desde el rellano superior sobre la Rue du Petit-Champlain, un mirador muy querido sobre la calle.
Fresque du Petit-Champlain
Al fondo de la Rue du Petit-Champlain, todo un lado del edificio del número 102 está cubierto por un fresco en trampantojo de unos 100 metros cuadrados. Cuenta la historia de este barrio al pie del acantilado, con escenas de los bombardeos británicos de 1759, desprendimientos e incendios, y de la gente que vivió y trabajó aquí. A primera vista es fácil tomar por reales las ventanas, escaleras y figuras pintadas. Es la última parada de nuestra búsqueda del tesoro.
- Cómo la calle pintada parece continuar la real, mejor vista desde unos pasos atrás.
- Las escenas de las catástrofes que marcaron el barrio, de los bombardeos a los desprendimientos del acantilado.
Cómo verlos en un solo paseo
Empieza en la basílica-catedral de Notre-Dame y mira la Puerta Santa de la fachada. Sigue por la Rue De Buade y la Rue du Trésor hasta la Place d’Armes y cruza luego hacia el Château Frontenac y su patio. Rodea el hotel hasta la Terrasse Dufferin y recorre el paseo. Vuelve al extremo norte y toma el funicular o baja por la Côte de la Montagne hasta la escalera Casse-Cou. Abajo, sigue la Rue du Petit-Champlain hasta el fresco del final. En invierno las escaleras y la terraza pueden estar heladas, así que lleva calzado que agarre bien.
Descubre Quebec con World City Trail
Nuestra búsqueda del tesoro en Quebec convierte el casco antiguo en un juego en tu móvil. La ruta une 10 paradas, desde el ayuntamiento hasta la Fresque du Petit-Champlain, y los seis lugares de esta guía están entre ellas: la basílica-catedral de Notre-Dame, la Place d’Armes, el Château Frontenac, la Terrasse Dufferin, la escalera Casse-Cou y la Fresque du Petit-Champlain, además del ayuntamiento, el parque Montmorency, la Fresque des Québécois y la Place Royale. En cada parada resuelves un enigma y descubres una historia, a tu ritmo.
En Quebec también hay un tour a pie autoguiado y un escape room al aire libre, para quien prefiera otro formato.
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Datos comprobados en octubre de 2026.
