La estatua es un homenaje a la legendaria figura de Molly MaloneMolly Malone" es el tema del himno no oficial de la ciudad, "Cockles and Mussels" (más conocido como "Molly Malone"). La canción, que se ha convertido en un elemento básico de la música folk irlandesa, cuenta la conmovedora historia de una hermosa y joven pescadera que paseaba su carretilla por las calles de Dublín. La letra relata su rutina diaria de venta de marisco antes de su prematura muerte por fiebre, tras la cual se dice que su fantasma recorre las "calles anchas y estrechas" de la ciudad.
Aunque los orígenes de la canción son controvertidos -algunos historiadores apuntan a una melodía inglesa de music-hall del siglo XVIII-, ha quedado indisolublemente ligada a Dublín. La leyenda de Molly Malone está rodeada de misterio. No existen pruebas definitivas que demuestren que fue una persona real, aunque el registro de la muerte de una Mary Malone el 13 de junio de 1699 llevó a la ciudad a declarar el 13 de junio como Día de Molly Malone en 1988. Esta ambigüedad no hace sino aumentar el atractivo de la figura, convirtiéndola en una heroína mítica para la ciudad.

Creación y traslado de la estatua
La estatua fue encargada por el Jurys Hotel Group y diseñada por la artista irlandesa Jeanne Rynhart para celebrar el Milenio de Dublín en 1988. Originalmente se colocó al final de Grafton Street, la principal arteria comercial de la ciudad. El diseño de la escultura destaca por su representación de Molly con un vestido escotado, lo que ha dado lugar a su juguetón y a veces polémico apodo entre los dublineses, "La fulana con el carro". Esta provocativa representación alude a la especulación popular de que Molly llevaba una doble vida, vendiendo pescado de día y trabajando como prostituta de noche para llegar a fin de mes en una ciudad sumida en la pobreza.
Rynhart, sin embargo, defendió su diseño, afirmando que las mujeres del siglo XVII amamantaban en público, y que el vestido era simplemente una representación exacta del vestuario de la época.
En 2014, la estatua fue trasladada a su ubicación actual en Suffolk Street para dar paso a la línea de tranvía Luas Cross City. Esta reubicación, que supuso el traslado de la estatua a poca distancia, fue recibida con sentimientos encontrados, pero desde entonces ha sido aceptada. La nueva ubicación, justo enfrente del Centro de Información Turística de Dublín y cerca del Trinity College, lo ha convertido en un punto de referencia aún más visible y accesible para los innumerables turistas que visitan la ciudad.

Una tradición moderna
La estatua de Molly Malone se ha convertido en una parte ineludible de la experiencia dublinesa, atrayendo a visitantes que quieren hacerse una foto y participar en el folclore de la ciudad. Una tradición relativamente nueva, al parecer iniciada por un imaginativo guía turístico, consiste en que los visitantes froten el pecho de bronce de la estatua para atraer la buena suerte. Esta práctica se ha hecho tan popular que el pecho de la estatua tiene un brillo dorado debido a los constantes tocamientos, que contrasta con la pátina oscura del resto de la escultura. Aunque algunos han criticado la tradición por considerarla cosificadora, no cabe duda de que ha consolidado la estatua como parte interactiva y memorable de una visita a Dublín.
Más allá de su mérito artístico, la estatua de Molly Malone es un punto de encuentro vital y un ancla cultural. Es un punto de encuentro habitual para los lugareños y punto de partida de muchas de las rutas a pie de la ciudad. La zona que rodea la estatua está siempre llena de actividad, desde artistas callejeros que cantan la famosa canción a los transeúntes hasta turistas y estudiantes que se toman un momento para apreciar el animado ambiente.
La estatua de Molly Malone es más que un simple monumento: es la encarnación física del espíritu de una ciudad. Representa el poder perdurable del folclore, la resistencia de un pueblo y la personalidad vibrante y a menudo traviesa de Dublín. Para cualquiera que explore la ciudad, una visita a esta icónica escultura es una forma perfecta de conectar con el corazón y el alma de la bella ciudad de Dublín.

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